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Heliograbado

TECNICAS

Heliograbado

Entre todos los procedimientos fotomecánicos, el heliograbado es el que tiene el carácter más artístico. El heliograbado clásico está basado en el principio de la cola bicromatada y del aguatinta y sus planchas, una vez aceradas, se imprimen en el tórculo manual, igual que las aguatintas artísticas. El heliograbado trabaja con un grano de aguatinta finísimo y se retoca con las herramientas manuales de la calcografía, como el buril, la punta seca, la ruleta o el bruñidor. El rotograbado industrial, también llamado heliograbado rotativo es un derivado del heliograbado clásico. Ya los primeros pioneros de la fotografía intentaron encontrar una técnica que permitiera obtener una plancha calcográfica a partir de un original fotográfico de una manera estandarizada, sin la intervención del dibujo humano.



 Un grabado de estas características se llama heliograbado. Ya habíamos citado, en el capítulo dedicado a la fotografía, un intento en esta dirección realizada por Daguerre, en colaboración con Fizeau y Brévière, que fracasó. Paul Pretsch inventó en 1854 una especie de heliograbado que él mismo llamó fotogalvanografía y que fue el origen de toda una sucesión de técnicas, de las cuales ninguna sobrevivió al invento de la autotipia de Meisenbach en 1882. El procedimiento de Pretsch era aproximadamente el siguiente: De una plancha emulsionada con una mezcla de yoduro potásico, nitrato de plata, cola y gelatina bicromatada, insolada y revelada con agua se sacó un contramolde sobre un material flexible por galvanoplastia.



 De este contramolde se sacó otro contramolde sobre la plancha de cobre de la tirada. El sistema se basa en las fisuras que se forman en la gelatina bicromatada, cuya anchura y profundidad varia en función de la cantidad de luz recibida durante la insolación. Los impresos con esta técnica presentan el característico grano de la fototipia. En aquella época en diferentes talleres se ejercían muchos derivados de la técnica de Pretsch, normalmente guardando celosamente el secreto de elaboración. Ninguno de estos procedimientos ha tenido mucho éxito, debido a las grandes dificultades prácticas que caracterizaban estas técnicas. Entonces Talbot tuvo una idea decisiva, y en 1858 patentó un sistema de heliograbado basado en la fotosensibilidad de la gelatina bicromatada y el grano del aguatinta.


  El principio de este invento de Talbot era ya el mismo que más adelante fue introducido por Kli, pero este último substituyó la capa de gelatina bicromatada por el papel de pigmento. Talbot inventó el sistema siguiente: La plancha se emulsionó con gelatina bicromatada, se secó, se insoló bajo un positivo de tono continuo y se reveló con agua caliente como en el procedimiento a la goma. Una vez seca, la plancha se proveía de una capa de polvo asfáltico en la caja de resinas. Estos granitos de resina se hicieron fundir mediante una cuidadosa aplicación de calor, sin destruir la gelatina. Finalmente la plancha se mordió con soluciones de percloruro de hierro en diferentes concentraciones de entre 30 y 40º Baumé. Un sistema mejorado se obtenía si se graneaba la plancha antes de la aplicación del bicromato. Para obtener una reproducción aceptable, había que reiterar el procedimiento tres o cuatro veces, como en el caso del procedimiento a la goma, usando siempre el mismo positivo de medio tono en registro riguroso.



El primer grano de aguatinta se conservaba para las diferentes fases del proceso. En 1879 el pintor y grabador vienés Karel Kli_1 dio la forma definitiva al heliograbado. El procedimiento de Kli_ es el siguiente: La plancha de cobre pulida como un espejo se limpia con blanco de España, alcohol y amoníaco. Una vez seco se le granea con asfalto en la caja de resinas. Luego se funde el grano encima de una fuente de calor. Hasta aquí es el procedimiento habitual del aguatinta. La delgadísima capa de óxido que se ha formado bajo la influencia del calor se elimina con una mezcla de una solución de ácido acético con una cucharilla de sal común por cada 100 cm3 . Se hace una copia de contacto sobre un papel de pigmento desde una diapositiva de medio tono. Este papel de pigmento se transfiere sobre la plancha graneada como si se tratara de un papel de transferencia.



 Una vez que se haya desprendido el soporte del papel en el baño de agua y que la gelatina haya quedado adherida a la plancha, la imagen se revela con agua templada que disuelve más o menos la gelatina, según su grado de insolación. Si en esta fase se somete la plancha a la acción de una solución de percloruro de hierro, esta tiene más facilidades para atravesar las capas delgadas de gelatina endurecida, que corresponden a los negros de la futura imagen, que las gruesas, así que en las zonas poco insoladas muerde la plancha a más profundidad que en las otras. La gelatina es más permeable para las soluciones débiles de percloruro que para las fuertes. Se suele morder la plancha por etapas, empezando con percloruro de una concentración de unos 40º Baumé. La plancha permanece en este primer baño hasta que se hayan mordido las partes más oscuras. Se puede observar el efecto del ácido a través de la gelatina, ya que las zonas grabadas se vuelven negras. Los baños sucesivos se van rebajando cada vez más, hasta llegar a unos 30º Baumé. Después de este último baño la plancha se enjuaga en agua muy caliente hasta que se desprende toda la capa de gelatina. Luego los granitos de asfalto se eliminan con trementina y se limpia la plancha. Después de imprimir las primeras pruebas, muchas veces la plancha tiene que ser retocada. Después de los retoques se puede acerar la plancha.

Referencias

1.<> M. Riat, Técnicas Gráficas
2.<> Rosa Vives Piqué - Guia para la identificación de Grabados
3.<> Verónica Rojas Lederman - Universidad de Chile
4.<> María del Mar Bernal - Universidad de Sevilla
5.<> Jordi Catafal Rull - Lincenciado en Bellas Artes
6.<> Clara Oliva Fabregas - Lincenciada en Bellas Artes
7.<> Técnicas de impresión. Microsoft® Encarta® 2009


 
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