Cincotipia -

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Cincotipia

TECNICAS

Cincotipia (cliché de cinc)

 Bajo el nombre de cincotipia reuniremos aquí todos los procedimientos que permiten obtener un relieve adecuado para la tipografía mordiendo con ácido una placa de cinc recubierta de un dibujo (de línea o tramado) con tinta de reserva especial. Si la plancha usada es de aluminio, cobre u otro metal, se podría nombrar la técnica correspondiente como alutipia, cuprotipia o metalotípia, lo que no es usual. Popularmente se llaman clichés las planchas tipográficas obtenidas por medios cincotípicos. Estos procedimientos suelen basarse en una plancha metálica pulida como un espejo, sobre la que se aplica el dibujo con una tinta especial grasa a prueba de ácidos. Las zonas recubiertas de esta reserva corresponden a las zonas que más adelante van a retener la tinta en la prensa para aplicarla sobre el papel. Son las únicas zonas que van a mantener su nivel en el curso del proceso de mordido, mientras que las otras zonas se rebajarán más o menos, según sea necesario. ¿Cómo se aplica la reserva sobre la plancha? Se la puede aplicar manualmente, mecánicamente o por medios fotomecánicos. El sistema manual consiste en dibujar directamente sobre la plancha. Los sistemas mecánicos suelen estar basados en la transferencia litográfica que puede tener la forma de autografía, de impresión anastática o de transferencia a partir de una piedra. Estas técnicas se explicarán en el capítulo dedicado a la litografía. La impresión anastática permite transferir impresos obtenidos por todas aquellas técnicas que imprimen una densidad constante de tinta, como en el caso de la litografía y de la tipografía. La impresión anastática se practicó en el siglo XIX. La impresión anastática a partir de originales impresos por medios calcográficos o fototípicos sólo da resultados satisfactorios en contadas ocasiones. Finalmente se llaman fotomecánicos los sistemas de transferencia de la tinta de reserva sobre la plancha, cuando en el curso del procedimiento interviene una reacción fotoquímica, sea una alteración de productos químicos por la luz. Ya que hasta el momento de la transferencia sobre la plancha los procedimientos son prácticamente idénticos con los respectivos procedimientos litográficos, nos limitaremos a describir esta parte en el capítulo de la litografía. Una vez depositada la reserva sobre la plancha, hay diferentes sistemas para realizar el mordido. En el siglo XIX los experimentos en este campo eran numerosos.

Elaboración de un cliché de cinc


 Uno de los primeros procedimientos industriales importantes era el introducido por Firmin Gillot alrededor de 1850 con el nombre de Paniconografía. Más adelante se popularizaron las designaciones Gillotage y Gillotipia. Ya que el procedimiento evolucionó y tampoco se practicó de la misma manera en los diferentes talleres, en distintas fuentes hallamos diferentes descripciones del procedimiento, todos ellos basados en la misma idea, el mordido por etapas. El procedimiento de Gillot partía de una transferencia litográfica sobre una placa de cinc pulida. Primero se entinta la plancha como si de una plancha litográfica se tratara. La tinta todavía húmeda se empolva con resina de colofonia finísima. Luego se lava con agua para eliminar el polvo de colofonia que ha quedado en las zonas blancas de la plancha. Se calienta la plancha hasta que la colofonia se vuelva líquida y se funde con las zonas recubiertas de tinta, lo que forma una reserva muy resistente a los ácidos. Una vez recubiertos los márgenes y el dorso de la plancha con barniz de asfalto o con una solución alcohólica de goma laca, se somete la plancha a un ligero mordido con ácido nítrico de un 3 %. No se puede obtener toda la profundidad en una sola vez, ya que las paredes quedarían atacadas lateralmente. Después de este primera mordido la plancha se enjuaga, se engoma como si de una plancha litográfica se tratara (ver el capítulo sobre la litografía) y se entinta con un rodillo blando, de tal manera que la tinta también recubre la parte superior de las paredes laterales. Una vez seca la solución de goma se vuelve empolvar la plancha con colofonia que queda adherida a la tinta todavía fresca. Luego se elimina el polvo de colofonia sobrante y se calienta la plancha hasta que se funda la colofonia. Ahora se puede proceder al segundo mordido. Después de cada mordido las zonas que ya están suficientemente hondas (dónde hay poca distancia entre las zonas destinadas a imprimir) se protegen con barniz asfáltico o con goma laca. Las plancha tipográficas tienen que presentar una profundidad suficiente, generalmente superior a las planchas de calcografía. A pesar del hecho de que la profundidad del mordido no influye sobre el resultado final, una profundidad insuficiente puede generar problemas de entintado, ya que los rodillos son flexibles y tienden a depositar tinta también en los fondos de las planchas, especialmente en zonas de blanco extensas. Y esto puede ensuciar el papel, ya que tampoco se mantiene perfectamente plano durante la impresión. Por todo ello hay que morder más profundamente las zonas blancas extensas que las otras. Después del último mordido de profundidad, se procede a un mordido de limpieza que tiene por fin eliminar las escaleras que han dejado los sucesivos mordidos en las paredes. Para ello se eliminan todos los restos de tinta y de colofonia de la plancha con agua y disolventes adecuados. La plancha seca se entinta con un rodillo duro (que no penetra en las profundidades) sin recubrir las paredes laterales. En este último mordido desaparecen los escalones laterales. Nuestro esquema representa las fases principales en la elaboración de una cincotipia según el sistema de Gillot. Las máquinas grabadoras introducidas a principios del siglo XX trabajan con ácido proyectado verticalmente contra la superficie de la plancha. Ya que de esta manera el ácido muerde esencialmente en dirección de su proyección, el mordido por etapas queda prácticamente obsoleto. Con el tiempo se inventaron un gran número de sistemas fotomecánicos para aplicar la reserva. Se trataba de aplicar una capa a prueba de ácidos que se dejaba disolver según si había sido expuesta a la luz o no. Dos clásicos son el asfalto y la albúmina bicromatada.


Referencias

1.<> M. Riat, Técnicas Gráficas
2.<> Rosa Vives Piqué - Guia para la identificación de Grabados
3.<> Verónica Rojas Lederman - Universidad de Chile
4.<> María del Mar Bernal - Universidad de Sevilla
5.<> Jordi Catafal Rull - Lincenciado en Bellas Artes
6.<> Clara Oliva Fabregas - Lincenciada en Bellas Artes
7.<> Técnicas de impresión. Microsoft® Encarta® 2009



 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal