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Aguafuerte

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El aguafuerte


En el procedimiento de grabado en metal, en incisión indirecta, tambien hay un repertorio de métodos, que basan la incision en una reación quimica, es decir, en un mordiente para grabar la imagen: un ácido o una sal que, al atacar al metal, produce la corrosión del material. Esta tiene que ser controlada por el grabador con el fin de respetar el diseño de la plancha, antes previamente barnizada. El Aguafuerte, toma el nombre del propio ácido que se usa para incidir o grabar, es una expresión general que se aplica a todo el grabado hecho indistintamente con ácido nítrico, clorhídrico o percloruro de hierrro. El aguafuerte acoge una cantidad de subtécnicas que tambien se pueden combinar con otros procedimientos.


La planchas grabadas por una reacción química controlada se llaman aguafuertes. Los Árabes de la edad media, en Damasco y en España, ya practicaron esta técnica para adornar las armas. El paso del aguafuerte a la calcografía no se realizó hasta el siglo XVI y no se sabe quien practicó esta técnica por primera vez. Para controlar la acción de los agentes químicos sobre la plancha se han inventado un gran número de procedimientos. A continuación describiremos los más importantes. La técnica básica es la siguiente: sobre una plancha pulida como un espejo y fregada con alcohol, acetona y amoníaco, para eliminar toda la grasa, se distribuye una capa fina de barniz, la cual actúa de reserva, impidiendo la acción de los ácidos. Sobre esta capa se aplica el dibujo o el calco, al revés como siempre, y se empieza a reseguir todas las líneas con una punta que arranca el barniz hasta tocar el metal desnudo de la superficie, pero sin rascarlo. También se pueden usar otras herramientas, como por ejemplo la ruleta o el mattoir. Muchos grabadores suelen pasar la plancha con la superficie barnizada hacía abajo por encima de la llama de una vela, hasta que se cubre uniformemente de una delgadísima capa de hollín, lo que permitirá apreciar mejor los trazos del dibujo. Una vez el dibujo rascado, se tapan todos los márgenes y la parte posterior de la plancha con barniz o con asfalto. Luego la plancha se sumerge en una bandeja llena de ácidos, hasta que las líneas se hayan ahondado lo suficiente. Durante el tiempo de sumersión hay que quitar con una pluma de ave, un pincel muy suave o una herramienta similar las burbujas que se forman encima de la plancha debido a la reacción química.


 La plancha ahora se lava con agua, se le quita el barniz con un disolvente y ya se puede tirar una prueba. Hay diferentes tipos de barniz usados en las técnicas al aguafuerte. El barniz líquido se aplica con pincel o mediante una centrífuga. El sólido o de bola se reparte sobre la plancha caliente, para que se funda, normalmente envuelto en un trapo fino. Hay un barniz blanco que permite apreciar las líneas ya grabadas y hay otro que se aplica sobre la plancha mediante un rodillo de cuero, de tal manera que los trazos ya grabados no queden cubiertos de barniz. Este último barniz, conocido como barniz de corrección permite aumentar la profundidad de los surcos de un grabado del cual ya se han tirado algunas pruebas. Además de estos barnices duros, que pueden estar compuestos de cera, almáciga, asfalto y diferentes resinas1, también hay los barnices blandos que se caracterizan por un contenido bastante elevado en grasas animales y cuya aplicación se comentará más adelante. Los principales agentes químicos que se usan para morder las planchas de calcografía son el ácido nítrico y el percloruro de hierro ( Fe Cl3 ). El ácido nítrico actúa deprisa, de manera irregular y caprichosa, mientras que el percloruro trabaja muy lentamente, con gran precisión y deja unas líneas limpias, a veces un poco frías. Los grabadores famosos solían tener sus propias recetas, en las que a veces encontramos también el ácido acético, el ácido clorhídrico o la sal común. Como ejemplo mencionaremos aquí una receta atribuida a


Piranesi:

80 g agua

40 g vinagre fuerte

20 g sulfato de cobre

20 g sal amoniacal

20 g sal común

5 g alumbre



Normalmente un grabado al aguafuerte no se realiza en un único proceso de mordido. Una de las propiedades fundamentales de la calcografía es el hecho de que dos líneas del mismo grosor no necesariamente tienen que imprimirse con la misma intensidad, ya que según la profundidad del surco pueden coger más o menos tinta. Si la plancha se da por acabada después de una única sesión de mordido, se está renunciando a esta valiosa propiedad que permite imprimir simultáneamente líneas oscuras y delgadas y otras, anchas y claras. Uno de los primeros grabadores que se percataron de este hecho y que lo sabía explotar mediante múltiples baños de ácido era el grabador francés Jacques Callot. Usando múltiples mordidos se le ofrecen al grabador esencialmente dos esquemas de trabajo: En el primer sistema, todas las líneas del dibujo se crean a la vez. Después de un primer mordido, todas las líneas que tienen que imprimir en este primer tono clarito se protegen con asfalto.


Después del segundo mordido se procede análogamente con las líneas que corresponden al segundo nivel de intensidad. Se reitera este procedimiento hasta obtener las líneas de máxima profundidad. En el segundo sistema, primero se dibujan las líneas que representan los tonos más oscuros del dibujo y se hace un primer mordido. Luego se graban las líneas del segundo nivel y se da un segundo mordido, sin antes tapar las líneas del primer nivel, que se irán hundiendo un poco más. En la última fase se dibujan las líneas más tenues y se les aplica un mordido corto. Evidentemente las planchas del aguafuerte pueden ser retocadas con las herramientas del grabado mecánico, como el buril o la ruleta. En los procedimientos químicos los baños de ácido se pueden substituir por baños electrolíticos. Estos procedimientos galvanocáusticos permiten un control muy exacto del trabajo.


Este tipo de grabado no implica una presión manual durante su ejecución, como en el caso del buril o punta seca, y es un procedimiento relativamente cómodo para el artista.
Las lineas o trazos del aguafuerte, si se observan con atención, ya a simple vista, presenta un ligero temblor a lo largo de su recorrido, las tallas cruzadas y entrecruzadas producen negros muy profundos, de cariz pictórico. En visión aumentada se vé cómo los trazos son irregulares en sus lados, de ancho regular y terminaciones redondeadas y, a veces, abruptas. En aumento se ven toscas, ásperas. En las tramas más espesas, la densidad del negro opaca el centelleo del blanco del papel.

Referencias

1.<> M. Riat, Técnicas Gráficas
2.<> Rosa Vives Piqué - Guia para la identificación de Grabados
3.<> Verónica Rojas Lederman - Universidad de Chile
4.<> María del Mar Bernal - Universidad de Sevilla
5.<> Jordi Catafal Rull - Lincenciado en Bellas Artes
6.<> Clara Oliva Fabregas - Lincenciada en Bellas Artes
7.<> Técnicas de impresión. Microsoft® Encarta® 2009



 
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