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Litografía

 La litografía comporta un conjunto de sistemas de impresión todos ellos basados en la incompatibilidad mutua de las materias grasas con el agua. También la fototipia está basada sobre este principio. La principal diferencia entre la litografía y la fototipia reside en la posibilidad de esta última de imprimir valores de medio tono auténticos. El inventor de la litografía era Aloys Senefelder en 1898. El invento se suele atribuir a la casualidad, pero en realidad se debe al gran aguante del que era autor de varias piezas de teatro que no podía hacer imprimir por falta de medios económicos. Senefelder se puso a estudiar las técnicas de impresión tradicionales y creó un sistema de impresión propio. Escribía sus textos con tinta grasa al revés sobre una piedra calcárea procedente de la región alemana de Solenhofen, cerca de Munich, y mordió la piedra con ácidos, de manera que obtenía una forma tipográfica. Este débil relieve le sirvió para imprimir los textos como si se tratara de composición tipográfica. Un sistema parecido ya lo había usado Simon Schmid en 1787 para la impresión de un libro de botánica. La observación clave la hizo Senefelder cuando un día se dio cuenta de que ya se podía entintar la piedra antes de que se hubiera formado un relieve aparente, a condición de que la piedra fuera suficientemente húmeda. Esta observación era el nacimiento de la litografía. La explicación del fenómeno es sencilla y reside en la repulsión entre el agua y la grasa. La tinta litográfica grasa que se compone esencialmente de cebo, cera y hollín se combina químicamente con la cal ( 3 CaCO ) de la piedra para formar una substancia repelente al agua y afín a la grasa. Después de tratar la superficie de la piedra con una mezcla de ácido nítrico diluido con goma arábiga, la piedra se vuelve receptiva al agua. Si pasamos un rodillo mojado sobre la piedra así preparada, las partes recubiertas de tinta repelen el agua, mientras que las zonas blancas se saturan de líquido. Si a continuación pasamos un rodillo cargado de tinta grasa sobre la piedra, esta sólo quedará adherida a las zonas secas receptivas a la tinta (encrófilas), mientras que las zonas húmedas repelarán la tinta.

 Senefelder todavía llamó 'Imprenta Química' a su invento que pronto se conocería como litografía. Este nombre actualmente también se emplea para los procedimientos parecidos en los cuales la piedra ha sido substituida por una plancha metálica. Senefelder tuvo la gran suerte de hacer sus experiencias con piedras calcáreas de Solenhofen, la piedra más adecuada para ejercer la litografía.

Preparación de la piedra

 La piedra litográfica tiene que estar sometida a una preparación decisiva para la futura calidad de los impresos. Según la extensión de la superficie se sierran placas de entre 5 y 15 cm de espesor. Después de un pulido impecable el lado de trabajo de la piedra se estructura con un grano más o menos fino, según la dureza de la piedra y la técnica escogida. Se granea la superficie con arena calibrada, empezando con la más gruesa. Para granear la piedra manualmente se aplica una piedra sobre la otra de manera que las capas de impresión se tocan. Entre las piedras se distribuye arena fina y húmeda. Luego se refriegan las dos piedras con un movimiento circulatorio regular. El graneado es una operación difícil y decisiva para la buena calidad del impreso final. Se consigue un granulado particularmente regular en una máquina vibradora. En este caso se recubre la piedra de arena y se ponen unas bolas de acero encima que van graneando la piedra. La piedra litográfica que es pesada y voluminosa se puede substituir por otros materiales, sobre todo por planchas metálicas. Las primeras pruebas en este sentido se deben a mismo Senefelder, así como al pionero de la fotografía Niepce, que inventaron el llamado papel de piedra. Ambos elaboraron una masa que se repartía sobre papel o plancha y que daba una superficie apta para la litografía, una vez seca. Algunas fábricas producían piedras artificiales, pero no con mucho éxito. El camino más próspero para la substitución de la piedra litográfica pasaba por las planchas de aluminio y de cinc. El tratamiento químico de la superficie de estas planchas es algo diferente del tratamiento de la piedra, pero el principio inherente es el mismo. Cuando se imprime la litografía a partir de planchas de cinc se habla de cincografía (en analogía a la cincotipia que es un procedimiento tipográfico), en caso de usar planchas de aluminio se habla de algrafía, en general se suele hablar de metalografía.

La impresión litográfica

 La litografía clásica se imprime sobre una prensa especial que se puede encontrar bajo diferentes formas, desde la más pequeña prensa manual hasta las grandes prensas automáticas. El principio siempre es el mismo: una vez aplicado el dibujo, la piedra se moja con agua y se entinta inmediatamente. La tinta sólo se adhiere en las zonas que no están mojadas con agua. El papel se pone sobre la piedra y en las máquinas manuales se cubre con varias capas de papel o de cartulina. Finalmente se hace pasar la piedra con el papel por debajo de un rodillo o en algunas prensas manuales por debajo de una rasqueta. La figura 'Prensa litográfica a brazo' representa una prensa manual en la que se ejerce la presión mediante una cuchilla recubierta de cuero con altura ajustable. Las impresiones de artista se suelen tirar sobre papel húmedo. En las prensas automáticas la piedra se moja y se entinta automáticamente en cada movimiento cíclico. En las prensas manuales estas operaciones se efectúan a mano. La impresión litográfica indirecta, en la que la tinta no se transfiere directamente de la forma sobre el papel, trabaja con una forma intermedia, la mantilla de goma, que recibe la tinta de la forma y la transfiere a su vez sobre el papel, el lito-offset u offset ha sustituido la litografía directa en la mayoría de sus aplicaciones. El principio de la litografía indirecta ya se usaba en la segunda mitad del siglo XIX, pero se limitó a aplicaciones de impresión sobre plancha. Robert Barclay y John Doyle Fry obtuvieron una patente en Inglaterra por su procedimiento en 1875. Cuando la patente caducó en 1889, la industria de las cajas metálicas notó un auge importante. La impresión indirecta sobre plancha salvaguardaba las piedras litográficas, ya que éstas no entraban en contacto directo con las planchas y se limitaban a imprimir sobre la mantilla de goma. Curiosamente nadie tuvo la idea de extender el uso de este sistema a la impresión sobre papel. En 1904 un impresor americano, Rubel, reinventó la litografía indirecta y la llamó 'offset', por la doble inversión a la que está sometida la imagen y por el hecho que la plancha tiene que ser elaborada al derecho, al contrario del sistema tradicional.


 Hay esencialmente tres tipos de moldes litográficos, a saber, los de la litografía plana, los de la tipolitografía y los del grabado sobre piedra. Mientras que el primer tipo es el representante más puro de la litografía, los otros dos tipos representan formas combinadas. En el caso de la tipolitografía la plancha se somete a un mordido ligero hasta formar un poco de relieve. Este relieve mínimo puede llegar a formar una ligera huella (pisada que deja una forma tipográfica en el papel cuando se imprime con demasiada presión), de manera que los impresos tipolitográficos (hablamos aquí de impresión directa, no de offset) se pueden llegar a confundir con auténticos impresos tipográficos. La tipolitografía se imprime exactamente igual como la litografía plana corriente. Los impresos efectuados como grabados sobre piedra también pueden llegar a mostrar un pequeño relieve, esta vez en el sentido contrario, como si se tratara de una calcografía. Hay dos clases de técnicas para aplicar el dibujo sobre la piedra, la de las técnicas directas o manuales y la de las técnicas indirectas. Esta última clase se divide en técnicas mecánicas y fotomecánicas. El grupo de las técnicas fotomecánicas a su vez se subdivide en fotolitografía directa e indirecta. Antes de aplicar el dibujo sobre la piedra o la plancha, la superficie tiene que ser tratada para que acepte la grasa. Se llama desacidular a este proceso que se realiza mediante una solución de alumbre o de acetato de aluminio. Las sustancias utilizadas varía según el material (piedra, aluminio, cinc) utilizado. Ahora la piedra es altamente receptiva para la tinta grasa del dibujo. Una vez aplicado el dibujo se acidula la plancha o la piedra con una solución acuosa de goma arábiga con ácido nítrico muy rebajado. Este tratamiento vuelve altamente hidrófila la superficie de la piedra que no está recubierta de tinta. La receptividad por el agua todavía aumenta gracias a la delgadísima capa de goma arábiga que recubre la plancha. Pero el ácido también influye sobre las zonas recubiertas de tinta, combinándose químicamente con la tinta y haciendo que esta se adhiera íntimamente a la piedra. Si en esta fase hay que añadir algún detalle al dibujo, hay que volver a desacidular la piedra... Una vez acidulada la piedra, se enjuaga abundantemente; finalmente la tinta litográfica se puede eliminarse con un disolvente orgánico adecuado y la piedra está lista para la tirada.


Las técnicas directas

 En las diferentes técnicas directas o manuales, un artista especializado realiza el dibujo directamente sobre la piedra. Se puede dibujar con un lápiz litográfico. Para esta técnica se recomienda el uso de una piedra bastante granulada. La tinta litográfica se puede aplicar mediante un pincel o una plumilla. Para simular medios tonos la tinta puede salpicarse sobre la piedra con un cepillo y un colador. Toulouse Lautrec usaba esta técnica que se llama crachis para elaborar sus famosos carteles. Algunos artistas dominan la técnica que consiste en la aplicación de tinta litográfica en diferentes grados de disolución en agua sobre la piedra para imitar medios tonos. Estos efectos que simulan medios tonos precisan de un gran dominio técnico y se basan en la granulosidad de la piedra y de la tinta. Aproximadamente en 1840 el litógrafo inglés Hullmandel inventó este sistema que llamó Lithotint y que vamos a traducir aquí por litotinta. Se trata de pintar sobre la piedra con una emulsión a base de tinta grasa y agua. Recordamos que la tinta grasa y el agua no se disuelven, pero se pueden mezclar, de la misma manera como podemos hacer una mayonesa. Al secarse el agua, sobre la piedra se acumulan finas partículas de tinta grasa y al imprimirse, las pinceladas tienen un aspecto muy parecido a la acuarela, incluyendo el margen oscuro que envuelve los trazos. Son especialmente famosas las litografías del gran caricaturista Honoré Daumier. La tinta de reserva litográfica es una solución acuosa de gelatina con tinta soluble al agua que se emplea para proteger todas las zonas de una forma litográfica que no deben coger la tinta grasa. La tinta de reserva por ejemplo permite hacer dibujos en negativo: para ello hay que dibujar con tinta de reserva en vez de tinta litográfica. Una vez está seca la piedra se embadurna toda con tinta grasa. Luego se disuelve la reserva con agua y se acidula la piedra. Los impresos aparecerán blancos en las zonas que habían estado recubiertas de reserva; las otras zonas quedarán negras. La calcografía manual que ya se practica desde el siglo XV dispone de una serie de técnicas que son el resultado de los intentos de imitar ciertas técnicas de dibujo mediante el grabado. Analógicamente hay una serie de técnicas litográficas que han nacido por el anhelo de imitar o incluso de sustituir ciertas técnicas calcográficas, como la manera negra litográfica o el aguatinta litográfico raramente practicado. La manera negra litográfica debe su nombre a la manera negra calcográfica inventada por Siegen en 1641. Igual que en este procedimiento que será descrito en el capítulo dedicado a la calcografía, y como también en la xilografía, el artista empieza con una forma (en este caso una piedra o plancha litográfica) preparada para imprimir un fondo totalmente negro. La piedra, reservando los futuros márgenes, se cubre de una fina capa de solución asfáltica a base de trementina, a la que se puede añadir un poco de resina o de cera para aumentar la adhesión. Se puede aplicar la capa de asfalto a mano o mediante un rodillo. Una vez bien seca, el artista rasca todas la zonas que tienen que salir en blanco en la impresión. Para este fin se pueden usar todo tipo de rascadores, de buriles, de agujas e incluso de ruletas. Una vez terminado el dibujo, la plancha se acidula como si se tratara de una litografía a la tinta litográfica. Previo desacidulado se pueden aplicar retoques con un lápiz graso o con tinta litográfica. Otra técnica litográfica poco usada que fue desarrollada a partir de una técnica calcográfica es el aguatinta litográfico. Cuando se habla de aguatinta a secas uno siempre se refiere a una aguatinta calcográfica, técnica calcográfica muy extendida, mientras que las aguatintas litográficas son más bien escasas. Se trata de la técnica siguiente: Sobre la piedra se reservan las zonas que tienen que aparecer en blanco en la obra final con una mezcla de gelatina y de un colorante blanco, por ejemplo blanco de cinc. Luego la superficie de la piedra se empolva con polvo de asfalto en una caja de polvo como la que se describe más adelante en el capítulo dedicado a la calcografía. Cuando la cantidad de polvo depositada en la superficie de la piedra se juzga suficiente, se saca cuidadosamente la piedra de la caja. Con una fuente de calor, por ejemplo una plancha caliente, se calientan los granitos sin tocarlos, hasta que se funden y los granitos que no se hallan encima de la reserva blanca se quedan bien adheridos a la piedra. Las zonas que tienen que imprimirse en la primera tonalidad simulada correspondiente a los granitos adheridos se cubren de reserva. Una vez seca la capa de reserva, la piedra se vuelve a someter a un empolvado en la caja de resinas. Por segunda vez se funden los granitos con una fuente calorífica. Este proceso se puede repetir tantas veces como hace falta. Al final se enjuaga la piedra hasta la desaparición de las diferentes capas de reserva. Finalmente la piedra se acidula y se la limpia como si de un dibujo directo se tratara. El dibujo 'Aguatinta litográfica' esquematiza el proceso y considera el caso de dos empolvados.

El grabado sobre piedra

 El grabado sobre piedra es una forma intermedia entre la litografía y la calcografía. La superficie de la piedra se recubre de una capa de gelatina teñida que facilita el control al artista. A través de esta capa se graba ligeramente el dibujo en la superficie de la piedra con herramientas adecuadas. Una vez finalizado este trabajo, la piedra entera se embadurna con aceite. Finalmente se lava la piedra para eliminar la capa de gelatina. La piedra todavía mojada se entinta con un trapo lleno de tinta, una especie de 'poupée' como las que se utilizan en los sistemas calcográficos. Se limpia la tinta que ha quedado en las zonas mojadas y se imprime como si fuera una litografía normal. Igual que los grabadores xilográficos, para la confección de impresos comerciales litográficos los grabadores disponían de máquinas grabadoras que permitían trazar unas líneas rigurosamente paralelas y de un espesor constante. Una vez grabado todo el dibujo, las líneas se mordían con una solución de ácidos adecuados. Una vez lavada con agua la superficie de la piedra se limpiaba con disolventes para eliminar el asfalto con un trapo y el disolvente correspondiente. Ahora se entintaba como si se trataba de una calcografía, rellenando los surcos y limpiando la superficie. La piedra así preparada se imprimía como una litografía corriente.

Las técnicas indirectas

 Cuando el dibujo no se aplica con lápiz litográfico, tinta grasa o asfalto directamente sobre la piedra, hay sistemas mecánicos para calcar el dibujo sobre la piedra. Si en el curso de este tipo de transferencia interviene una reacción fotográfica, se habla de un sistema fotomecánico o fotolitográfico. En el capítulo dedicado a la tipografía se decía que los sistemas de transferencia litográfica forman la base para el grabado en profundidad de las planchas cincotípicas (clichés). No es ninguna casualidad que los primeros intentos de morder formas tipográficas sobre planchas metálicas se realizaron en los primeros años que siguieron a la divulgación de la técnica litográfica.

La autografía
La autografía es un sistema litográfico indirecto que permite transferir un dibujo hecho sobre un tipo de papel especial (el papel autográfico) con lápiz graso. El papel autográfico puede tener una superficie lisa o puede estar previsto de una textura de grano irregular, lo que facilita la simulación de tonos grises. La tinta grasa autográfica tiene una composición específica. Para realizar la transferencia del dibujo sobre la piedra, el papel se moja desde su anverso y se la aplica con la capa dibujada abajo sobre la piedra desacidulada. Entonces se pasa la piedra varias veces por la prensa, aumentando la presión a cada pasada, para que la tinta quede bien adherida a la piedra. Finalmente se reblandece el papel con agua y se retira el papel de la piedra. La tinta queda adherida a la piedra que a continuación se acidulará como en el caso de un dibujo directo sobre la piedra.

La impresión anastática

 La impresión anastática es una generalización de la autografía que permite obtener una piedra litográfica a partir de un impreso que no se había elaborado para esta finalidad. La impresión anastática se usó mucho en el siglo XIX para reeditar documentos que se habían impreso mediante procedimientos tipográficos o litográficos. Algunos originales calcográficos se prestaban a ser reproducidos de esta manera, pero hay que tener en consideración que los medios tonos auténticos producidos por la calcografía no se pueden reproducir con sistemas litográficos. Las fototipias y la mayoría de los impresos de varias tintas no se suelen prestar a ser reproducidos con este sistema. Hace muchas décadas que la impresión anastática casi no se usa, ya que de un lado es una técnica difícil y de otro lado los procedimientos fotomecánicos permiten reproducir los originales sin dañarlos. Pero en los primeros tiempos de la litografía la impresión anastática ofrecía posibilidades muy interesantes, sobre todo para la edición en facsímile. El principio de la impresión anastática consiste en mojar el impreso original con una solución acuosa de goma arábiga y otras substancias para luego entintar el papel con un rodillo con tinta grasa. Aquí tenemos otra vez el principio de la litografía: las letras, que no han aceptado el agua ahora aceptan la tinta, mientras que el papel no impreso, que está mojado, la rechaza. La página entintada se transfiere sobre la piedra como un dibujo autográfico.

La transferencia litográfica

 En litografía es fácil preparar piedras idénticas a partir de una piedra preparada. Esta manera de obtener un duplicado de una piedra original se llama transferencia litográfica de una piedra a otra. Reiterando esta técnica se puede obtener un número casi ilimitado de impresos a partir de una piedra original. A veces se hacen varias copias de una piedra pequeña sobre una misma piedra de gran tamaño. A partir de la piedra original se imprime una prueba sobre un tipo de papel preparado especialmente, muy parecido al papel autográfico, con una tinta grasa especial. Sobre la piedra receptora mojada se disponen las copias con el dibujo hacía abajo, y se hace pasar al conjunto varias veces por la prensa, aumentando la presión a cada pasada. Luego el papel se va mojando hasta desprenderse fácilmente de la piedra sobre la que se habrá quedado adherida la tinta grasa del dibujo. Esta piedra ya está a punto de ser preparada como una piedra litográfica corriente preparada a la pluma o al lápiz litográfico. Curiosamente la transferencia litográfica ya en la primera mitad del siglo XIX permitió ampliar y reducir los impresos. Incluso era posible estirarlos sólo en una dirección como ahora se puede hacer sencillamente con los modernos programas de retoque fotográfico. Para obtener una ampliación de un dibujo en una piedra litográfica se disponía de una mantilla de goma extensible tensada en un marco especial mediante muelles. Luego la mantilla se tensaba hasta obtener el tamaño de la imagen deseado. Finalmente se efectuaba la transmisión sobre la piedra nueva. Para obtener una reducción se hacía la transferencia sobre una mantilla ya estirada. Luego se destensaba la mantilla antes de transferir el dibujo sobre la piedra.

La fotolitografía

 La fotolitografía se subdivide en fotolitografía directa e indirecta. La primera es comparable a la transferencia de un dibujo autográfico sobre una piedra, mientras que la fotolitografía se puede comparar en este mismo sentido con el dibujo directo sobre la piedra. El invento de la fotolitografía directa se atribuye a Poitevin, alrededor de 1855. La fotolitografía indirecta fue practicada por primera vez por E.I. Asser en Amsterdam en 1857 y ya pronto dejó de practicarse. Tanto para las técnicas directas como para las indirectas el original fotográfico tiene que ser de líneas o tramado, pero nunca de tono continuo. Para reproducir tonos continuos, primero hay que confeccionar reproducciones tramadas. A continuación vamos a describir el procedimiento histórico de la fotolitografía indirecta, tal como fue practicada por los pioneros de la fotolitografía. El papel que tendrá que servir para la transferencia sobre la piedra tiene que ser bien liso y estar bien encolado con una gelatina de dureza mediana. Este papel se sensibiliza en una solución acuosa de un bicromato. Después de haber quedado unos minutos en este baño sensibilizador, el papel se prensa contra una superficie de cristal bien limpia. Una vez el papel seco, se separa con cuidado y ya está a punto para estar insolado bajo un negativo fotográfico de líneas o tramado. Generalmente, un cliché fotográfico usado para insolar una forma de impresión de cualquier tipo, tipográfica, litográfica u otra, se llama fotolito, fototipo o tipón. El efecto de la insolación se manifiesta por un tono amarillento que acepta el papel sensible situado bajo las zonas transparentes del negativo. La superficie del papel insolado se entinta con una tinta grasa especialmente destinada a este fin. La capa de tinta tiene que ser tan fina, que el tono amarillento todavía se puede apreciar a través de ella. La copia entintada se deja en remojo durante media hora en una cubeta con agua fría, donde las partes no insoladas de la gelatina se hinchan de agua, la cual penetra a través del soporte de papel. La tinta situada encima de estas zonas pierde su adhesión. La copia se saca del baño de agua y se pasa un rodillo ligeramente entintado con tinta grasa. La tinta que ha perdido su adhesión queda pegada en la superficie del rodillo, mientras que las partes de gelatina endurecidas por la luz amasan más tinta del rodillo en cada una de las pasadas. El papel así preparado se transfiere sobre una piedra o una plancha litográfica como si se tratara de un dibujo autográfico. Los procedimientos fotolitográficos directos que forman la base de la producción moderna de planchas destinadas a la impresión litográfica indirecta, offset, se caracterizan por la aplicación directa de la capa fotosensible sobre la superficie de la plancha. Actualmente todos los procedimientos fotolitográficos en uso son directos, y se usan casi exclusivamente planchas metálicas. Para la fotolitografía directa se pueden usar diferentes substancias fotosensibles, como las gelatinas bicromatadas, el betún de Judea (que pierde la solubilidad bajo el efecto de la luz y que ya no se usa desde hace mucho tiempo, debido a su poca sensibilidad), los diazos (que se desintegran bajo el efecto de la luz y dejan unos residuos solubles), y finalmente los fotopolímeros. Usando cualquiera de estos sistemas, el principio siempre es el mismo: una vez la capa sensible distribuida sobre la plancha, se pone en contacto con un negativo o un positivo (según el procedimiento) de líneas o tramado y se insola, generalmente con luz ultravioleta. Por la acción de la luz la capa sensible sufre una alteración química detrás de las áreas transparentes de la película, llamada fotolito. Según el procedimiento empleado estas zonas de la emulsión se habrán vuelto insolubles a ciertos disolventes o, al contrario, se habrán desintegrado y podrán ser disueltos por los disolventes adecuados que se utilizarán para el revelado de la plancha. En ambos casos la plancha habrá quedado recubierta de una reserva que permitirá diferentes tratamientos posteriores. La capa sensible, si es encrófila, puede servir directamente para retener la tinta de la tirada, o puede servir de reserva para el mordido parcial de la plancha, cuando se trata de confeccionar un cliché tipográfico por un sistema parecido al que se describe en el capítulo dedicado a la tipografía. Por la situación de las áreas impresoras en relación con las áreas hidrófilas (las que aceptan el agua durante la tirada), las planchas fotolitográficas dedicadas al offset se suelen clasificar en tres grupos: planchas en hueco, planas y en relieve. Estas pequeñas diferencias de nivel no tienen ninguna importancia práctica durante la tirada, ya que las diferencias de nivel son extremadamente pequeñas. En los tres casos se trata pues de sistemas de impresión totalmente planográficos que no hay que confundir con procedimientos mixtos como el grabado sobre piedra o la tipolitografía. Las planchas de offset en hueco pueden ser planchas bimetálicas, formadas por una capa de metal encrófilo recubierta de otra capa de metal hidrófilo. La delgada capa superior se muerde con ácidos en las zonas que tienen que salir negras en la impresión. La capa fotolitográfica actúa de reserva. A menudo se usa el cobre recubierto de cromo. Este tipo de planchas aguanta tiradas muy largas. La casa 3M ha desarrollado planchas planográficas que no necesitan agua para mantener las zonas que no imprimen libres de tinta. En estas planchas las zonas no encrófilas están hechas de un material plástico que rechaza la tinta grasa. Este sistema llamado driografía tiene el inconveniente de exigir tintas especiales. Las planchas driográficas se pueden usar en cualquier prensa offset tradicional, sencillamente suprimiendo el agua del mojado.

Referencias

1.<> M. Riat, Técnicas Gráficas
2.<> Rosa Vives Piqué - Guia para la identificación de Grabados
3.<> Verónica Rojas Lederman - Universidad de Chile
4.<> María del Mar Bernal - Universidad de Sevilla
5.<> Jordi Catafal Rull - Lincenciado en Bellas Artes
6.<> Clara Oliva Fabregas - Lincenciada en Bellas Artes
7.<> Técnicas de impresión. Microsoft® Encarta® 2009


 
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